
Daily Mercados 08-04-2026
La tensión alcanzó ayer niveles máximos. Por la mañana, Trump advirtió en Truth Social que una civilización entera podía desaparecer, mientras medios iraníes mostraban cadenas humanas de civiles frente a plantas de energía, dispuestos a protegerlas con sus cuerpos. Sin embargo, a pocas horas del deadline (21 h de Argentina), el escenario dio un giro. El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, pidió extender el plazo dos semanas y, en paralelo, instó a reabrir el Estrecho de Ormuz.El mercado festeja la desescalada en Medio Oriente
La tensión alcanzó ayer niveles máximos. Por la mañana, Trump advirtió en Truth Social que una civilización entera podía desaparecer, mientras medios iraníes mostraban cadenas humanas de civiles frente a plantas de energía, dispuestos a protegerlas con sus cuerpos. Sin embargo, a pocas horas del deadline (21 h de Argentina), el escenario dio un giro. El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, pidió extender el plazo dos semanas y, en paralelo, instó a reabrir el Estrecho de Ormuz. Bajo este marco, Trump aceptó suspender la ofensiva, condicionado a una apertura “completa, inmediata y segura” del estrecho. Lo definió como un “alto al fuego de doble lado” y destacó el rol de Pakistán como mediador.
De esta forma se abre un canal de negociación concreto. La propuesta de 10 puntos presentada por Irán aparece como una base viable, con avances en varios de los principales focos de conflicto. En este contexto, desde Teherán confirmaron que durante estas dos semanas habrá tránsito seguro, aunque sujeto a coordinación con sus fuerzas armadas. Incluso dejaron abierta la posibilidad de extender la tregua si las conversaciones avanzan. Las negociaciones formales comenzarían este viernes 10 de abril en Islamabad. Por su lado, el respaldo de Israel aporta consistencia política, aunque todavía no está claro qué puntos concretos está dispuesto a aceptar.
Ahora bien, más allá del giro táctico, las condiciones sobre la mesa siguen siendo extremadamente exigentes. La propuesta iraní incluye el retiro de fuerzas de combate estadounidenses de todas las bases regionales, levantamiento total de sanciones, liberación de activos congelados, pago completo de daños de guerra y un protocolo de paso controlado por el Estrecho de Ormuz. Antes del conflicto no existían restricciones para navegar por Ormuz y más de 100 buques diarios transitaban sin ningún tipo de coordinación militar. Ahora Irán plantea que el tránsito se haga bajo supervisión de sus fuerzas armadas, e incluso junto con Omán planea cobrar tarifas de tránsito destinadas a la reconstrucción. Israel, por su parte, dijo que apoya el alto al fuego, pero aclaró que el acuerdo no cubre la guerra en Líbano contra Hezbollah, y de hecho siguió realizando ataques en Irán en las horas posteriores al anuncio. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán fue explícito en que "esto no significa la terminación de la guerra" y que "nuestras manos permanecen sobre el gatillo". Hay que recordar además que Trump ya extendió deadlines tres veces desde que empezó el conflicto. La clave hacia adelante pasa entonces por si estas dos semanas funcionan como puente hacia un acuerdo real o si terminan siendo simplemente otro deadline que se vuelve a postergar.
Dicho esto, hay elementos que esta vez son cualitativamente distintos a las señales anteriores. Es la primera vez que hay un acuerdo bilateral anunciado y no solo retórica. Es la primera vez que Irán acepta reabrir Ormuz, aunque sea con condiciones. Es la primera vez que se fija una fecha concreta para negociaciones formales, el viernes 10 de abril en Islamabad. Y es la primera vez que hay celebraciones populares en las calles de Teherán, con residentes inundando las calles agitando banderas hasta entrada la noche. Que ambas partes presenten el resultado como una victoria propia, Trump hablando de "victoria total y completa" e Irán atribuyéndola a su resistencia y unidad nacional, políticamente facilita que el acuerdo se sostenga, porque nadie necesita ceder en el relato. Las próximas 48 horas, hasta que arranquen las negociaciones en Islamabad, van a ser determinantes.
Bajo este contexto, los mercados reaccionan con un fuerte tono positivo tras la desescalada. El petróleo corrige con fuerza: el WTI cae 16,9% hasta US$93,5/bbl y el Brent 15,3% hasta US$92,1/bbl, desarmando parte de la prima geopolítica acumulada. En Estados Unidos, los futuros de los principales índices bursátiles operan al alza, con el Dow Jones subiendo 2,7%, el S&P 500 2,8% y el Nasdaq 3,5%. En el resto del mundo, las ruedas que ya cerraron también reflejaron este cambio de humor: en Europa, los principales índices avanzan entre 3% y 5% (Euro Stoxx 50 +5,3%, DAX +5,3%, CAC 40 +4,5%), mientras que en Asia las subas fueron generalizadas, con el Nikkei +5,4%, el Hang Seng +3,1% y el CSI 300 +3,5%. En paralelo, el dólar se debilita (DXY -1,1% hasta 98,7), mientras que el oro sube 1,9% hasta US$4.796,6. Por su lado, los rendimientos de los Treasuries operan a la baja a lo largo de la curva, con la tasa a 10 años cayendo 7 pbs hasta 4,22% y la de 2 años 6 pbs en 3,73%.
Volvemos a poner el foco en el sector tecnológico. Como escribimos en nuestro daily del miércoles pasado, es uno de los segmentos que quedó más atractivo en términos de valuaciones. De todas formas, esto sigue condicionado a que el conflicto efectivamente desescale de manera sostenida y no se trate solo de una extensión del deadline. Dicho esto, ante las señales recientes de Irán, nos sentimos algo más cómodos para empezar a tomar posición. Les dejamos el formulario para inscribirse al call “Inversiones en 30 minutos” de mañana, en el que presentaremos nuestras carteras recomendadas de abril.
La deuda en dólares argentina celebra la tregua en Medio Oriente
Los Globales lograron extender el envión positivo y volvieron a cerrar en terreno alcista, con subas de entre 0,1% y 0,4% ayer, en la previa de la tregua en Medio Oriente. Con esto, los rendimientos del segmento cerraron entre 8,9% y 10,8%. El contexto externo también jugó a favor en la última rueda: el universo emergente/distressed operó con buen tono. En línea con este clima, el ETF EMB, referencia del segmento, avanzó 0,1% en la jornada.
De cara a la rueda de hoy, la noticia que marcará el pulso será, sin dudas, el alto al fuego por dos semanas impulsado por Donald Trump con Irán, junto con una moderación en las amenazas de una escalada militar de mayor magnitud (ver “El mercado festeja la desescalada en Medio Oriente”). Este giro contribuye a descomprimir, al menos transitoriamente, la prima de riesgo global. En este marco, la mayor calma geopolítica luce especialmente favorable para el universo emergente/distressed. De sostenerse este entorno de menor aversión al riesgo, podría abrir la puerta a una recomposición de flujos hacia activos de mayor beta, como la deuda argentina.
En este contexto, la deuda soberana en dólares argentina arranca la jornada con un fuerte impulso en el premarket, registrando subas de entre 1,2% y 2,6%, y con el riesgo país perforando los 600 puntos básicos hasta los 551 bps. Será clave monitorear si este envión inicial logra sostenerse a lo largo de la rueda o incluso profundizarse con el correr de los días.
Retomando la rueda de ayer, la dinámica del segmento en pesos mostró un leve cambio de tono con respecto a los bonos hard dollar. En líneas generales, los rendimientos en moneda local se mantuvieron relativamente estables, sin movimientos significativos. La tasa de caución, por su parte, registró un repunte marginal hasta la zona de 21,2%, aunque aún se ubica en niveles bajos en términos históricos recientes. No obstante, se destacó un leve ajuste al alza en el tramo de tasa fija con vencimientos entre agosto y noviembre, donde los rendimientos exhibieron algo más de presión. Así, las TEMs a lo largo de la curva continúan oscilando en el rango de 2,1%–2,3%.
En un contexto de mejora en el frente externo, que podría derivar en una compresión de los rendimientos internacionales y, por esa vía, del riesgo país argentino, vemos valor en las alternativas hard dollar. En términos relativos, creemos que la deuda soberana en dólares presenta algo más de upside que sus pares en moneda local. En el último mes la deuda en dólares quedó rezagada frente a las estrategias en pesos y todavía no parecería incorporar plenamente el escenario de mayor acumulación de reservas que se avecina en este mes.
Por su parte, tal como vimos en marzo, donde la combinación de dólar estable y compresión de tasas dejó como claro ganador a las estrategias en pesos, esto también dejó un nivel de tasas reales en pesos muy comprimidas. Si bien hay que destacar que el escenario también luce constructivo para las estrategias en pesos, ya que en abril inicia el mejor trimestre de estacionalidad respecto de la liquidación de la cosecha gruesa y los flujos de dólares del agro, preferimos mantener una posición más cautelosa en este segmento y nos posicionamos cortos en la curva CER (TZX26/TZXD6).
¿Cómo impactaría el cese de la guerra en la Argentina?
El contexto internacional volvió a cambiar y con él, las implicancias para Argentina. Estados Unidos e Irán acordaron un alto el fuego temporal (de dos semanas) a cambio de la reapertura del estrecho de Ormuz. Esto derivó en una fuerte caída del precio del petróleo, la mayor en casi seis años, llevando al Brent a la zona de US$93 por barril (para más detalle, ver “El mercado festeja la desescalada en Medio Oriente”). Para Argentina, como exportador neto de energía, esto impacta directamente en las cuentas externas, pero aun con esta baja en el precio, el escenario sigue siendo favorable.
Bajo el supuesto de un Brent estabilizándose en torno a US$90, todavía muy por encima del promedio de 2025 de US$69, estimamos que las exportaciones de petróleo podrían ubicarse entre US$11.400 millones y US$11.900 millones en 2026, siendo las mayores de la historia. El primer caso asume una producción promedio de 919 mil barriles diarios y exportaciones de 392 mil y el segundo, más optimista, una producción de 941 mil barriles diarios y exportaciones de 413 mil. En resumen, se mantendría una combinación favorable de salto de 40% en las cantidades y 26% en el precio versus 2025.
Incluso tras la reciente corrección, estos niveles siguen muy por encima del escenario previo al conflicto (con el Brent en US$65 por barril). Comparado con ese escenario, las exportaciones de petróleo podrían aportar hasta US$3.000 millones adicionales a la balanza comercial. Es decir, aun con la baja del precio, el aporte sigue siendo significativo y todo apunta a que la balanza energética podría cerrar el año en un nuevo máximo histórico.
Por otro lado, el alivio en las tensiones geopolíticas también tiene implicancias financieras. Un menor nivel de incertidumbre global tiende a debilitar al dólar (de hecho, hoy el DXY retrocede 1,2%), favoreciendo así a las monedas emergentes. En este punto, Argentina había mostrado una dinámica atípica: durante marzo, el tipo de cambio oficial no se movió nominalmente (+0,1% entre puntas), incluso en un contexto de fortalecimiento global del dólar (DXY +2,8%).
En este nuevo contexto, el escenario para el peso sería todavía más favorable y lo esperable es que el tipo de cambio oficial se mantenga estable. A esto se suma un factor clave: la estacionalidad del mercado de cambios local. Tal como señalamos en nuestro último Perspectivas, los flujos del agro deberían jugar a favor en los próximos meses, al menos hasta el inicio del segundo semestre, reforzando la oferta de divisas. En paralelo, las emisiones corporativas en el mercado internacional, que se habían pausado en marzo por el risk off gatillado por la crisis en Medio Oriente, podrían retornar.
En síntesis, aun con la baja del petróleo, el balance para Argentina sigue siendo positivo: menores tensiones externas, mejores condiciones financieras y un frente cambiario que continúa respaldado por los flujos.
El Merval cerró el martes en rojo
El Merval cayó 1,4% ayer hasta US$1.999, en una rueda en la que los principales índices de Wall Street cerraron mixtos, aunque con movimientos acotados. El Nasdaq Composite y el S&P 500 subieron 0,1% cada uno, mientras que el Dow Jones bajó 0,2%. Sin embargo, el contexto internacional dio un giro de 180 grados de la noche a la mañana tras el discurso de Donald Trump de ayer por la noche. En concreto, como mencionamos en “El mercado festeja la desescalada en Medio Oriente”, el presidente estadounidense suspendió los bombardeos en Irán con la condición de que se reabra el estrecho de Ormuz y, además, dio indicios de que se iniciaron las conversaciones para ponerle un fin al conflicto. Por este motivo, en línea con lo que planteamos en nuestro Perspectivas del lunes, se trata de un factor muy relevante para el equity global. De hecho, los futuros de las acciones ya muestran movimientos significativos en el arranque de la jornada.
Retomando las variaciones de ayer, la mayor parte del panel líder terminó en terreno negativo, con ALUA (-5,7%), COME (-3,9%) e IRSA (-3,4%) entre las más afectadas. Por otro lado, TGNO4 (+6,0%), YPFD (+0,9%) y TGSU2 (+0,8%) fueron las que tuvieron la mejor performance. Mientras tanto, en el exterior, los ADRs locales se movieron en la misma sintonía, aunque en este caso MELI (+1,9%), YPF (+0,7%) y CAAP (+0,3%) fueron los únicos en cerrar en positivo. En tanto, BIOX (-6,8%), CRESY (-2,5%) e IRS (-2,4%) quedaron entre los más castigados.
Entre las noticias energéticas, comenzó a circular el rumor de que la compañía estadounidense Nano Energy evalúa invertir más de US$200 millones para finalizar la planta de Dioxitek en Formosa y producir combustible nuclear en el país. De concretarse, el proyecto se encuadraría dentro del RIGI.
Por otro lado, Raghsa informó que aprobó el eventual rescate anticipado de su ON Clase 4 con vencimiento en 2027 por un monto cercano a US$9,6 millones, a la par y con intereses devengados. La operación podría concretarse a partir del 15 de mayo, aunque la fecha final aún no está definida y queda sujeta a algunos procedimientos.
En el mercado primario, YPF lanzó ayer la licitación de su ON Clase XLIII hard dollar MEP, con un monto de hasta US$70 millones (ampliable hasta el monto máximo), a 48 meses y con tasa fija a licitar, que podría estar en torno a 5,75%. La subasta se realizará mañana, con liquidación prevista a los tres días hábiles, mientras que el capital se amortizará en un solo pago al vencimiento. En tanto, los cupones serán semestrales, con un primer pago a los 9 meses desde la emisión.
Por último, en el plano político, el oficialismo avanzó con el dictamen para modificar la Ley de Glaciares en Diputados y hoy se llevaría a cabo la sesión para intentar promulgarlo. Cabe recordar que el proyecto ya había sido aprobado en el Senado y ahora pasó a Diputados, luego de que su tratamiento fue postergado.






