Beneficios de operar con ETFs

  • Crecimiento

    Variedad

    Podés operar ETFs de diversas regiones e industrias, y replicar índices.

  • Diversificación

    Diversificación

    El mejor producto para diversificar tu portfolio.

  • Liquidez

    Liquidez

    Es uno de los instrumentos más operados en el mundo.

  • Direccion del mercado

    Mercados en alza y baja

    Podes armar estratégias al alza, a la baja y apalancadas; a medida de lo que esperes del mercado.

Preguntas frecuentes

El primer requisito para operar ETFs es tener una Cuenta Comitente en Portfolio Personal. Si aún no la posees, aquí podés ABRIR CUENTA.

Todos nuestros clientes pueden operar por 3 canales:
1. A través de la Plataforma Web
2. Enviando órdenes por e-mail
3. Por teléfono

Operatoria web
Desde la Plataforma de Trading - y cargando tu usuario y contraseña - podrés ingresar órdenes de compra y venta de ETFs desde la opción OPERAR -> ETFs.

Operatoria por teléfono
Durante los días hábiles y en el horario de operación del mercado, podrás contactarnos por teléfono para solicitarnos una operación llamando al número 0800 345 7599.

Nota: Monto mímino USD 1.500 por especie con precio mayor a los USD 3.
Un Exchange Trade Fund (ETF) es un fondo de inversión manejado por un portfolio manager que cotiza como si fuera una acción, y cuyo objetivo es replicar el rendimiento de otro activo como pueden ser índices, sectores, subsectores, commodities o cualquier otro instrumento. Su gestión es totalmente pasiva, ya que el portfolio manager de un ETF, solo busca replicar de forma idéntica el comportamiento del activo subyacente. Ello disminuye sustancialmente los costos de la operatoria, lo que ha permitido que los ETFs se vuelvan muy populares entre los inversores al permitir aumentar la diversificación de una cartera pagando bajas comisiones. La mayor plaza de cotización de ETFs se encuentra en Estados Unidos, en el NYSE, pero también se han desarrollado y operan en los principales mercados de Europa y Asia.

Su precio de cotización depende de la oferta y la demanda que, lógicamente, estará en línea con el valor de los activos que el ETF tiene en cartera. Se pueden comprar y vender en el mismo día, aprovechando los movimientos del mercado y ofrecen la posibilidad del apalancamiento.

Para inversores más sofisticados, existen ETFs que permiten apostar a la baja de un determinado índice o activo, ya que su precio evoluciona en forma inversa al activo que replican. Los hay “shorts” en donde una caída del indicador de referencia implica una ganancia de igual marnitud en el ETF; o también “ultrashorts” en donde una baja de 1% implica una suba de 2%.

Su seguridad como instrumento es similar a la de los fondos; legalmente los ETFs son considerados como una clase de fondos mutuos, por lo que se encuentran dentro del marco legislativo que la Securities and Exchange Commission (SEC) establece para los mismos.
La rentabilidad del ETFs estará determinada básicamente por la evolución del activo subyacente que replica.
Como las acciones o los bonos, por ejemplo, la inversión en los ETFs tiene como principal riesgo la evolución del activo subyacente que replica.

También pueden existir riesgos de liquidez y diferencias entre la evolución del índice de referencia y el ETF que lo replica. La fidelidad del ETF puede no ser siempre del 100%, ya que algunas veces no logran replicar el comportamiento de los activos que lo componen. Otra desventaja podría estar dada por el “riesgo de emisor” que podría poner en duda la posibilidad de liquidación, aunque los mayores emisores de ETF reciben aprobación de la SEC.
Los activos financieros conllevan diferentes niveles de riesgo. Este último generalmente se mide por la probabilidad de que la inversión reciba el impacto de hechos impredecibles (positivos o adversos) que puedan impactar sobre el cumplimiento de los retornos esperados.

La realidad es que este nivel de riesgo de una inversión está directamente relacionado con la rentabilidad esperada. Así es cuanto más inciertos sean la evolución y el resultado de una inversión -y en consecuencia, el riesgo que ella implica-, mayor será la rentabilidad que exija el inversor.

En consecuencia, son muchas las variables que el inversor debe considerar a la hora de tomar una decisión financiera. Estas variables, de hecho, son las que definen un perfil de inversor que resultará clave para ayudarlo a encontrar que productos financieros encajan con sus necesidades y preferencias.

Para comenzar con este perfil se puede empezar por contestar algunas preguntas como cuál es la situación financiera de la que se parte (ingresos, egresos, patrimonio y capacidad de ahorro), los objetivos, y del tiempo para alcanzarlos –horizonte de la inversión-. A la vez que se deberá sumar también otros factores que influyen como la edad, los conocimientos financieros y lógicamente la tolerancia al riesgo.

Usualmente, se identifican tres perfiles:

Conservador: Son quienes prefieren una inversión con mayor grado de certeza en el futuro, resignando obviamente rendimientos. Por ende, son inversores que se caracterizan por ser menos tolerantes al riesgo.

Moderado: Es una posición intermedia. Representa a quienes están dispuestos a tolerar un cierto riesgo, para aumentar su rentabilidad. Suelen tener carteras más diversificadas en cuánto a sus instrumentos.

Agresivo: Con esta definición se identifican los inversores más más arriesgados, que optan por instrumentos de inversión que implican menor grado de certeza, pero mayor promesa de ganancias futuras.

Para ayudar a definir el perfil, el inversor se puede ayudar en un test. Entre ellos, destacamos el del Comisión Nacional de Valores (CNV) en http://www.invertir.gob.ar/secciones/cutiles/testdelinversor.aspx

Para finalizar, lógicamente, debemos responder ¿en qué perfil entran los ETFs? Estos suelen identificarse con un perfil de inversor de riesgo MODERADO/AGRESIVO. Dependerá en concreto de la clase y composición del mismo, teniendo en cuenta que el universo es muy amplio.
Existen dos métodos para replicar la evolución del índice subyacente del ETF: la réplica directa o física, y la réplica indirecta o sintética. La primera consiste en la compra directa de los valores de la sociedad que pertenecen en cada momento al índice. Los valores de fondo se ajustan periódicamente replicando los cambios en la composición y peso de los valores del índice. El objetivo es conseguir que la composición y el peso de los valores de la cartera de fondo sean los más próximos a la del índice. Mientras que la réplica indirecta o sintética se persigue la rentabilidad del índice a través de la utilización de instrumentos financieros derivados.
Uno de los criterios más generalizados para catalogar ETFs es el que se basa en la política de inversión del fondo, pero de forma complementaria también se puede establecer una categoría en función de la estrategia que sigue el fondo. En este puntos, se puede definir: 1) los que siguen la evolución del mercado, 2) inversos o de exposición inversa la mercado, y 3) apalancados.

En el primero se replica el comportamiento del índice de referencia que puede ser física o mediante instrumentos financieros derivados. Si el activo subyacente sube, el ETF subirá; si baja, caerá. Los inversos –o de exposición inversa al mercado- son los que replican una evolución de un índice inverso; es decir, su rentabilidad será positiva cuando el índice pierda valor y negativa cuando suba. Por último, los ETFs apalancados, replican un índice o activo en una determinada proporción o apalancamiento, de forma que las ganancias o pérdidas del índice del ETFs se incrementan según el grado de apalancamiento. En un ETF apalancado por dos, por ejemplo, las ganancias y las pérdidas del índice subyacente se duplican con el ETFs.
Cualquier tipo de activo que tenga cotización y sea líquido puede ser convertido en un ETF. De hecho, los hay de índices accionarios, subíndices sectoriales, bonos, inmuebles, materias primas, etc. También hay ETFs regionales o de países.

Por ejemplo, entre las múltiples opciones hay:

ETFs de índices: Replican índices de referencia como el S&P500 (SPY), Dow Jones (DIA), Nasdaq (QQQQ), etc.

ETFs Sectoriales: Replican índices sectoriales –petróleo, retail, biotecnología, tecnología, salud, Internet, etc.- Acá podemos mencionar el XLE SPDR (Energía), XLF SPDR (Financiero), XLK SPDR (Tecnología), entre muchos otros.

ETFs Internacionales: Se dividen en dos grandes grupos: a) ETFs que replican el índice de un país, o de una canasta determinada de activos de esa nación, y b) ETFs que permiten exponerse a una región –como pondrían ser los mercados emergentes- sin tener que tomar posiciones directamente en un país particular. Por ejemplo, el EWJ iShares replica el índice japonés de Morgan Stanley, el FXI el de China y el EWZ el de Brasil; mientras que el EEM iShares, en cambio, tiene una participación en casi todas las economías emergentes. Como este último, podemos encontrar de Europa, Asia, etc.

ETFs de Renta Fija: Ofrecen la posibilidad de invertir en instrumentos del mercado de deuda del gobierno y de deuda corporativa. Entre los más populares, encontramos el SHY (iShares 1-3 años Treasury Bond Fund) y el IEF (iShares 7-10 años Treasury Bond Fund).

ETFs de Commodities: Permiten invertir en materias primas como oro, petróleo, metales industriales, etc. No hay dudas que entre los más destacados ubicamos acá el USO –United States Oil Fund- que invierte en contratos de futuros del WTI. También hay de oro, plata y commodities agrícolas en general.

ETFs de Monedas: Replican el comportamiento de las principales divisas.
Depende de la política de cada ETF. Generalmente, cuando alguna de las acciones que componen un ETF paga dividendos, estos se reinvierten y luego se distribuyen en forma periódica –mensual o trimestral-.
La figura principal es la del portfolio manager que es el respaldo más importante detrás de un ETF, y es quien tiene que armar un plan detallado de cómo funciona el ETF para que - en el caso de EEUU - la Securities and Exchange Commission (SEC) lo autorice. Sólo los mayores administradores institucionales de carteras de inversión, como The Vanguard Group, Blackstone o Barclays Global Investors, tienen la suficiente experiencia para el manejo de fondos indexados que requiere un ETF.

Una vez que la SEC autoriza al portfolio manager la creación del nuevo ETF, comienza oficialmente con un participante autorizado –llamado especialista o “market maker”- que ensambla la canasta de activos que compondrán el ETF, y la deposita en un banco custodio. El banco custodio vuelve a chequear si la canasta de activos se corresponde con la descripción del ETF y envía el registro de los activos del mismo al participante autorizado. También el banco custodio se ocupa de mantener la canasta de activos en la cuenta del portfolio manager para que lo monitoree. Una vez que el fund manager recibe los ETFs del banco custodia puede venderlos en el mercado. Como la canasta de activos es fija, ésta cuenta tiene poco movimiento; en general solo registran pagos de dividendos o leves cambios en las carteras cuando se modifican los componentes de un índice de referencia.

El registro de las operaciones de compra y venta de ETFs es llevado a cabo por la Depositary Trust Clearing Corp, la misma agencia gubernamental responsable del registro de las operaciones con acciones individuales.
La principal diferencia entre un ETF y un Fondo Común de Inversión es su administración. Los ETFs tienen una administración totalmente pasiva –se autogestionan replicando siempre el comportamiento de un benchmark o un grupo definido de activos financieros-, en tanto que en los Fondos la gestión de la cartera es activa. La otra diferencia radica en su forma de negociación: mientras que los FCI se compran y venden de acuerdo al valor neto de los activos que componen la cartera al final del día -que se fija al cierre de cada rueda bursátil-, los ETFs permiten una negociación intradiaria, con lo que pueden operarse en cualquier momento de la rueda.
Sobre el tratamiento impositivo del activo, recomendamos dirigirse a las páginas de la Comisión Nacional de Valores y las entidades de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, entre otras. También sugerimos consultar con su asesor contable.
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