Beneficios de operar con acciones

  • Crecimiento

    Crecimiento

    Una cartera diversificada de acciones a largo plazo es históricamente la inversión con mayor rentabilidad.

  • Diversificación

    Diversificación

    Nuestro Departamento de Research acumula más de diez años de experiencia en analizar productos financieros y armar carteras que se adecúen a los perfiles de riesgo y objetivos de inversión de cada uno nuestros clientes.

  • Liquidez

    Liquidez

    Disponé rápidamente de tus fondos cuando los necesites, sin esperas.

  • Gestión de riesgo

    Gestión de riesgo

    Operando acciones con distinta volatilidad y regulando la proporción de tu portafolio en cada tipo de activo manejá efectivamente el riesgo de tu cartera.

Preguntas frecuentes

El primer requisito para operar acciones es tener una Cuenta Comitente en Portfolio Personal. Si aún no la posee, aquí puede ABRIR CUENTA.

Todos nuestros clientes pueden operar por 3 canales:
1. A través de la Plataforma Web
2. Enviando órdenes por e-mail
3. Por teléfono

Operatoria web
Desde la Plataforma de Trading - y cargando su usuario y contraseña - podrá ingresar órdenes de compra y venta de acciones desde la opción OPERAR -> ACCIONES.

Si tiene dudas de cómo operar puede Descargar el instructivo de Operaciones con Acciones.

Operatoria por teléfono
Durante los días hábiles y en el horario de operación del mercado podrá contactarnos por teléfono para solicitarnos una operación llamando al número 0800 345 7599.
Son las partes en las que se divide el capital social de una empresa. De ahí que tener acciones de una compañía, y en consecuencia ser accionista, se suele identificar con ser socio de la misma. Su rentabilidad no está pre-establecida.
Dos son las fuentes de ganancias al invertir en acciones. Una es la ganancia de capital representada por la suba del precio de la acción. Por ejemplo, una acción con oferta pública, contará con una cotización en el mercado que podrá estar influenciada por diversos factores propios -como expectativas sobre el beneficio futuro de la sociedad, su tasa de crecimiento-, como externos a la misma compañía o incluso a su sector. Entre ellas las expectativas sobre la evolución económica y la confianza de los inversores, y la evolución de diferentes variables financieras y económicas como la tasa de interés, el tipo de cambio, etc.

A lo largo del tiempo, sin embargo, se entiende que su valor dependerá principalmente del desempeño de la compañía y del desarrollo del sector económico al cual pertenece.

Para diferenciar entre los posibles valores de una acción, debemos hablar de:

Valor nominal de una acción: El resultado de dividir el capital social de la empresa entre el número de acciones emitidas.

Valor de mercado de una acción: El precio de cotización de la empresa en el mercado de valores, resultado de la oferta y la demanda, por lo que varía continuamente.

Otra son los dividendos. Puntualmente, el dividendo será el resultado del reparto de las ganancias –en caso de tenerlas- que se deciden distribuir al finalizar el ejercicio fiscal de la compañía. Es un derecho económico que otorga cada acción a cobrar en el reparto de utilidades del ejercicio. No obstante, las compañías no están obligadas a pagar dividendos.
En efectivo: es el pago en dinero de la utilidad del ejercicio a distribuirse en forma proporcional a la participación en el capital social. El día en que este dividendo se paga la acción corta cupón, o lo que es lo mismo cotiza ex dividendo. Si el resto de las variables del mercado se mantienen constantes, el precio ex cupón será menor que el precio anterior al del día del pago del dividendo. Cuando esto sucede, los precios anteriores de la acción deben corregirse a la baja en el porcentaje que representa el dividendo respecto del último precio antes del corte de cupón. De esta manera, el precio ex cupón es comparable con la serie de precios históricos.

En acciones: es el pago en especie (acciones) de la utilidad del ejercicio a distribuir en forma proporcional a la participación en el capital social. El mismo implica una capitalización de las ganancias, ya que en términos contables la empresa pasa recursos de Resultados Acumulados a Capital. El pago de dividendos en acciones no modifica el patrimonio, pero incrementa el número de acciones. La participación del inversor se mantiene constante, porque recibió nuevas acciones en relación con su participación inicial. De hecho, a pesar de tener más acciones el valor de su tenencia se mantiene, porque el precio ajusta por el efecto dividendo en proporción inversa al incremento de la cantidad de acciones.

El directorio generalmente es el que propone su distribución, y la Asamblea es la que termina aprobando su reparto.
Los activos financieros conllevan diferentes niveles de riesgo. Este último generalmente se mide por la probabilidad de que la inversión reciba el impacto de hechos impredecibles (positivos o adversos) que puedan impactar sobre el cumplimiento de los retornos esperados.

La realidad es que este nivel de riesgo de una inversión está directamente relacionado con la rentabilidad esperada. Así es cuanto más inciertos sean la evolución y el resultado de una inversión -y en consecuencia, el riesgo que ella implica-, mayor será la rentabilidad que exija el inversor.

En consecuencia, son muchas las variables que el inversor debe considerar a la hora de tomar una decisión financiera. Estas variables, de hecho, son las que definen un perfil de inversor que resultará clave para ayudarlo a encontrar que productos financieros encajan con sus necesidades y preferencias.

Para comenzar con este perfil se puede empezar por contestar algunas preguntas como cuál es la situación financiera de la que se parte (ingresos, egresos, patrimonio y capacidad de ahorro), los objetivos, y del tiempo para alcanzarlos –horizonte de la inversión-. A la vez que se deberá sumar también otros factores que influyen como la edad, los conocimientos financieros y lógicamente la tolerancia al riesgo.

Usualmente, se identifican tres perfiles:

Conservador: Son quienes prefieren una inversión con mayor grado de certeza en el futuro, resignando obviamente rendimientos. Por ende, son inversores que se caracterizan por ser menos tolerantes al riesgo.

Moderado: Es una posición intermedia. Representa a quienes están dispuestos a tolerar un cierto riesgo, para aumentar su rentabilidad. Suelen tener carteras más diversificadas en cuánto a sus instrumentos.

Agresivo: Con esta definición se identifican los inversores más más arriesgados, que optan por instrumentos de inversión que implican menor grado de certeza, pero mayor promesa de ganancias futuras.

Para ayudar a definir el perfil, el inversor se puede ayudar en un test. Entre ellos, destacamos el del Comisión Nacional de Valores (CNV) en http://www.invertir.gob.ar/secciones/cutiles/testdelinversor.aspx

Para finalizar, lógicamente, debemos responder ¿en qué perfil entran las acciones? Estás suelen identificarse con un perfil de inversor de riesgo MODERADO/AGRESIVO dependiendo, en gran parte, del horizonte de inversión que se adopte. Recordemos en este punto que las acciones tienen como característica que no tienen fecha de vencimiento, por lo que la decisión de mantenerla en una cartera depende básicamente del inversor. A mayor plazo, debido a que pueden existir períodos de volatilidad elevada, menor suele ser el riesgo de este activo.
Como dijimos, todos los activos financieros conllevan diferentes riesgos. La inversión en acciones no es la excepción. Presenta riesgos derivados de la misma compañía, o del mercado en general, y la coyuntura económica local o externa, entre algunos de ellos podemos identificar:

Riesgo de mercado, o sistémico: está asociado con la volatilidad del mercado en general, relacionado a los ciclos económicos, condiciones políticas y tendencias que afectan los movimientos del mercado acentuando el riesgo. Este tipo de riesgo alcanza a todos los activos financieros en general: acciones, bonos, fondos, etc. Esto puede llevar a que la acción enfrente un riesgo de precio.

Riesgo comercial: El asociado a la evolución del negocio principal, o secundarios, de la compañía. Este puede verse afectado por diferentes motivos.

Riesgo de inflación: Si con el transcurso del tiempo la tasa de inflación es mayor al rendimiento que genera la inversión, esta tendrá un poder de compra menor; es decir, su rentabilidad sería negativa en términos reales. No obstante, se cree que en las acciones y a diferencia de otros activos, este riesgo se minimiza.

Riesgo de tasas de interés: Surge de la sensibilidad que pueda tener el valor de tus inversiones a las fluctuaciones que sufren las tasas de interés.
Existen, básicamente, dos formas de adquirir acciones. Una es en el mercado secundario –a través de la compra en las Bolsas de Comercio-. Acá es donde se negocian la compra/venta de los diferentes activos financieros que han sido emitidos, y tienen oferta pública. Otra forma es comprar en el mercado primario. Es la adquisición al momento de su emisión según las condiciones establecidas en el prospecto de emisión. Este proceso se lo conoce como OPI (Oferta Pública Inicial), o puede realizarse sino de forma privada. También es posible que luego de una primera emisión, la empresa pueda continuar emitiendo acciones para aumentar su capital.

La emisión de acciones permite a la empresa recaudar capital con la venta de las mismas para afrontar nuevas inversiones, y por lo tanto, constituye una forma de financiamiento. La ampliación de capital debe ser aprobada por la asamblea de accionistas. Los accionistas gozan del derecho de suscripción y preferencia, lo que significa que pueden suscribir nuevas acciones, y hacerlo antes que los nuevos accionistas o antes que los actuales accionistas por encima de su participación.

El efecto de la emisión de nuevas acciones sobre el precio de los papeles existentes depende del tipo de suscripción.
Hay diferentes tipos de acciones que pueden ser autorizadas para la oferta pública, con cotización en las Bolsas de Comercio, básicamente son:

Acciones ordinarias: Otorgan generalmente el derecho a voto y poseen derechos económicos en igual proporción a su participación en el capital social.

Acciones preferidas: Otorgan una preferencia económica o dividendos de cobro preferente con respecto a las acciones ordinarias. Generalmente, carecen de derecho de voto.

Acciones rescatables: su compra total o parcial por la emisora o un tercero está fijado en las condiciones de emisión.

También hay acciones de participación, escriturales, etc. También se pueden clasificar por los derechos que otorgan en caso de una ampliación de capital como, por ejemplo, derecho de suscripción preferente o de acrecer.

Derecho de suscripción preferente es el derecho que tiene el accionista en suscribir en forma preferencial una emisión de acciones. Si el accionista no está interesado en suscribir una nueva emisión de acciones, no pierde el valor económico del derecho ya que existe un mercado de cupones en donde puede negociarlo. Este cupón se negocia por separado de la acción, y su valor lo marca la oferta y demanda del mismo.

Derecho de acrecer es el derecho de incrementar las tenencias en proporción a las acciones ya suscriptas en una emisión.

Derecho de receso, por último, sería cuando accionistas disconformes con modificaciones al Estatuto Social aprobadas por la Asamblea Extraordinaria pueden separarse de la sociedad, luego de que se les reembolse el valor de sus acciones. El derecho de receso puede ser ejercido por un accionista ante las siguientes modificaciones al estatuto: transferencia del domicilio social al extranjero, cambio fundamental de objeto social y retiro voluntario de la oferta pública.
Es el órgano supremo de la sociedad, y consiste en la reunión de los accionistas de la misma. Las decisiones aprobadas en las Asambleas son obligatorias para todos los accionistas, excepto para aquellos que hayan ejercicio el derecho de receso, y deben ser cumplidas.

Las Asambleas se pueden clasificar en Ordinarias, Extraordinarias o Especiales.

Asamblea Ordinaria: Tiene a su cargo la aprobación de los estados contables de la sociedad -balance general, estado de resultados, distribución de ganancias, memoria e informe del síndico y toda otra cuestión relativa a la gestión social-; la designación y remoción de los directores y síndicos y miembros del consejo de vigilancia y fijación de su remuneración; la responsabilidad de los directores y síndicos y miembros del consejo de vigilancia, y los aumentos de capital.

Asamblea Extraordinaria: Prácticamente todos los temas que no sean competencia de la Asamblea Ordinaria. Deberá decidir y aprobar, por ejemplo, modificación del estatuto social; aumento de capital (sin restricciones) o la reducción del mismo; el rescate, reembolso y amortización de acciones; como la limitación o suspensión del derecho de preferencia en la suscripción del derecho de preferencia, la emisión de debentures y su conversión en acciones, o la emisión de bonos. También tratará la fusión, transformación y disolución de la sociedad, nombramiento, remoción y retribución de los liquidadores; escisión; consideración de las cuentas y de los demás asuntos relacionados con la gestión de éstos en la liquidación social.

Asambleas Especiales: Cuando se debe adoptar resoluciones que afecten los derechos de una clase acciones, se requiere el consentimiento o ratificación de esta clase.
Todas las empresas, coticen o no en el mercado, elaboran con una determinada frecuencia –establecida por ley- un balance general que contiene toda la información contable y financiera de la misma.

Los principales rubros que lo componen son:

Activo: Engloba al conjunto de bienes, recursos y derechos que posee una empresa. Puede dividirse en corriente y no corriente teniendo en cuenta su plazo de realización. Es decir, que si el plazo en el que un activo se convierte en líquido es menor a un año se lo considera corriente, en cambio si el plazo es mayor se trata de un activo no corriente.

Pasivo: Está integrado por el monto total de Obligaciones que debe abonar la empresa ya sea en efectivo o a través de la prestación de bienes o servicios. Puede ser también corriente o no corriente, dependiendo de si la fecha de vencimiento de cada una de las obligaciones es menor o mayor a un año, respectivamente.

Patrimonio Neto: Representa la parte del Activo que le pertenece a los propietarios de la empresa (accionistas). Surge simplemente de la diferencia entre el Pasivo Total y el Activo Total.
Una forma de analizar los balances, que nos va a permitir conocer la situación económica y financiera de la empresa, es a través de determinados ratios o indicadores. Estos no sólo sirven para comparar la performance de la compañía contra periodos anteriores, sino contra empresas del mismo sector. Estos consideran variables del balance, de la cuenta de resultados y/o ambos, del mercado de capitales o hasta pueden incluir números de la economía en general.

Los indicadores financieros se pueden clasificar en, al menos, cuatro grupos: 1. Indicadores de liquidez 2. Indicadores operacionales o de actividad 3. Indicadores de endeudamiento 4. Indicadores de rentabilidad.

Los primeros miden la disponibilidad o solvencia de dinero en efectivo, o la capacidad que tiene la empresa para cancelar sus obligaciones de corto plazo. Los segundos permiten establecer el grado de eficiencia con el cual la administración de la empresa, maneja los recursos y la recuperación de los mismos. Los terceros, por su parte, ayudan a determinar el nivel de endeudamiento de la empresa. Mientras que los ratios de rentabilidad comprenden un conjunto de indicadores y medidas cuyo objetivo es medir qué tan rentable es la compañía. Entre los más relevantes, en este punto, encontramos el ROA, ROE, EPS, etc.

Algunos de los ratios, o indicadores, más comunes son:

Indice de liquidez corriente: Activo corriente / Pasivo corriente
Se denomina liquidez corriente porque considera la totalidad de los activos de la empresa que son destinados a enfrentar los compromisos de corto plazo. Si el índice es menor a 1, la empresa no puede cubrir sus deudas de corto plazo con los activos de igual realización, pudiendo enfrentar eventualmente problemas de liquidez.

Indice de endeudamiento: Pasivo / Patrimonio neto
Indica en que medida la empresa financia su activo total con capital propio o con capital ajeno. Si el indicador es mayor que 1 significa que la empresa financia su activo con una mayor parte de deudas.

Indice de incobrabilidad: Previsiones / Préstamos
Este ratio mide el grado de incobrabilidad de la cartera de préstamos de una empresa. Muestra la incidencia de las pérdidas por incobrables en el total de los préstamos otorgados por el banco. Por lo tanto, cuanto menor sea este indicador, más saludable será el estado financiero de la compañía analizada.

Margen bruto: Resultado bruto / Ventas totales
El margen bruto es el porcentaje de la rentabilidad bruta de la empresa sobre las ventas. Se calcula dividiendo el resultado bruto sobre las ventas totales.

Margen operativo: Resultado operativo/ Ventas totales
El margen operativo es el porcentaje de la rentabilidad operativa de la empresa sobre las ventas. Se calcula dividiendo el resultado operativo (resultado bruto menos gastos administrativos y comerciales) sobre las ventas totales.

Margen final: Resultado final / Ventas totales
El margen final es el porcentaje de la rentabilidad final de la empresa sobre las ventas. Se calcula dividiendo el resultado final, neto de impuestos y gastos extraordinarios sobre las ventas totales.

Retorno sobre el Patrimonio Neto (ROE): Resultado final / Patrimonio neto
El ROE indica el porcentaje que representa la ganancia o pérdida de la empresa respecto del capital propio. Expresa las ganancias que los accionistas están obteniendo por su inversión.

Retorno sobre el Activo (ROA): Resultado final / Activos
El ROA es un indicador que mide la rentabilidad del total de activos de la empresa.

Capitalización bursátil: Cantidad de acciones * precio de cotización
La capitalización bursátil es el valor de una compañía valuando la totalidad de sus acciones al precio de mercado. Se calcula multiplicando el precio de la acción por el número de acciones.

Precio / valor libros (P/VL)
El P/VL indica la relación entre el precio de mercado de la acción y el valor de la misma en los libros contables de la empresa. El valor libros de una acción se calcula dividiendo el patrimonio neto de la empresa por el número de acciones. Si el índice es mayor a 1 significa que el valor de mercado de la empresa es superior al que registra en sus balances.

Precio / ganancias (Price/Earning P/E)
El P/E se obtiene dividiendo el precio de la acción en el mercado por las ganancias por acción de la empresa (ganancia final / número de acciones). El ratio está expresado en años e indica en cuantos años el inversor recupera el capital aplicado en la compra de esa acción si la empresa mantiene el nivel de ganancias actuales.

Utilidad Neta/números de acciones (Earning per Share; EPS)
El EPS es la utilidad por acción. Este es muy relevante para los inversores y permite comparar con acciones de otras empresas.

DividendYield (Dividendo por acción/ precio)
Refleja la relación en los dividendos por acción y su precio. Recordemos que los dividendos es la parte de los resultados que se distribuye entre los accionistas, y por ende el ratio entre los dividendos y la cantidad de acciones da como resultado dividendo por acción.
Sobre el tratamiento impositivo del activo, recomendamos dirigirse a las páginas de la Comisión Nacional de Valores y las entidades de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, entre otras. También sugerimos consultar con su asesor contable.
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