Beneficios de operar con Cheques de Pago Diferido

  • Renta Fija

    Renta Fija

    Podés conocer de antemano la rentabilidad que vas a tener.

  • Seguridad

    Seguridad

    Todos los Cheques Avalados tienen el respaldo de una Sociedad de Garantía Recíproca.

  • Plazos

    Plazos

    Podés invertir en cualquier plazo desde 7 días a un año.

  • Mercado secundario

    Mercado secundario

    Se pueden vender los cheques, no es necesario mantenerlos hasta el vencimiento.

Preguntas frecuentes

El primer requisito para operar CPDs es tener una Cuenta Comitente en Portfolio Personal. Si aún no la posees, aquí podés ABRIR CUENTA.

Todos nuestros clientes pueden operar por 3 canales:
1. A través de la Plataforma Web
2. Enviando órdenes por e-mail
3. Por teléfono

Operatoria web
Desde la Plataforma de Trading - y cargando tu usuario y contraseña - podés ingresar órdenes de CPDs desde la opción OPERAR -> CHEQUES.

Operatoria por teléfono
Durante los días hábiles y en el horario de operación del mercado, podrás contactarnos por teléfono para solicitarnos una operación llamando al número 0800 345 7599.

Nota: El monto de la inversión depende del monto del cheque que se esté negociando, considerando siempre, que el monto mínimo establecido es de $10.000.
El cheque de pago diferido es una orden de pago librada a una fecha determinada, contra una entidad autorizada, en la cual el librador a la fecha de vencimiento debe tener fondos suficientes depositados a su orden en cuenta corriente o autorización para girar en descubierto. En otras palabras, son cheques librados por empresas autorizadas a cotizar sus valores por la Bolsa de Comercio con una fecha de cobro futura, que adelantan su cobro negociándolos en el mercado, y la contraparte –el inversor- comprar estos cheques a cambio de tasas de interés futura.

Estos cheques, según lo establecido, no deben tener una fecha mayor a los 360 días, y según sus características, se dividen en dos categorías: Cheques Avalados y Cheques Patrocinados.
Pueden negociarse CPD patrocinados y avalados. Los primeros son las entidades libradoras de CPD (sociedades comerciales, cooperativas, asociaciones civiles, mutuales y fundaciones) las que solicitan la cotización de cheques por ellas emitidos a favor de terceros. Los segundos antes de ser negociados deben recibir previamente el aval de una Sociedad de Garantía Recíproca (SGR) respecto de la seguridad de su cobro llegada la fecha de vencimiento. Son estas entidades las que solicitarán la cotización de los cheques. Generalmente, son las Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES) o personas físicas las que solicitan a la SGR el aval a sus cheques.
La rentabilidad que obtiene el inversor es la diferencia entre el monto indicado en el cheque y el dinero que pagó para comprarlo. Esta diferencia es el resultado de la aplicación de una tasa de interés que se descuenta al momento de la venta del cheque en el mercado. Dichas tasas se calculan en función del período comprendido desde la compra del cheque hasta su vencimiento, momento en que el inversor que adquirió los valores recibe el monto total consignado en el cheque. Un cálculo más completo de rentabilidad, lógico, debería incluir los costos de operación.
Los riesgos de la operación dependerán, básicamente, de la solvencia de la empresa que libró el cheque. En el caso de los CPD avalados este nivel de riesgo es inferior al del segmento patrocinado gracias a la garantía de la SGR necesaria. Su rentabilidad, lógicamente, también dependerá de este factor.
Los activos financieros conllevan diferentes niveles de riesgo. Este último generalmente se mide por la probabilidad de que la inversión reciba el impacto de hechos impredecibles (positivos o adversos) que puedan impactar sobre el cumplimiento de los retornos esperados.

La realidad es que este nivel de riesgo de una inversión está directamente relacionado con la rentabilidad esperada. Así es cuanto más inciertos sean la evolución y el resultado de una inversión -y en consecuencia, el riesgo que ella implica-, mayor será la rentabilidad que exija el inversor.

En consecuencia, son muchas las variables que el inversor debe considerar a la hora de tomar una decisión financiera. Estas variables, de hecho, son las que definen un perfil de inversor que resultará clave para ayudarlo a encontrar que productos financieros encajan con sus necesidades y preferencias.

Para comenzar con este perfil se puede empezar por contestar algunas preguntas como cuál es la situación financiera de la que se parte (ingresos, egresos, patrimonio y capacidad de ahorro), los objetivos, y del tiempo para alcanzarlos –horizonte de la inversión-. A la vez que se deberá sumar también otros factores que influyen como la edad, los conocimientos financieros y lógicamente la tolerancia al riesgo.

Usualmente, se identifican tres perfiles:

Conservador: Son quienes prefieren una inversión con mayor grado de certeza en el futuro, resignando obviamente rendimientos. Por ende, son inversores que se caracterizan por ser menos tolerantes al riesgo.

Moderado: Es una posición intermedia. Representa a quienes están dispuestos a tolerar un cierto riesgo, para aumentar su rentabilidad. Suelen tener carteras más diversificadas en cuánto a sus instrumentos.

Agresivo: Con esta definición se identifican los inversores más más arriesgados, que optan por instrumentos de inversión que implican menor grado de certeza, pero mayor promesa de ganancias futuras.

Para ayudar a definir el perfil, el inversor se puede ayudar en un test. Entre ellos, destacamos el del Comisión Nacional de Valores (CNV) en http://www.invertir.gob.ar/secciones/cutiles/testdelinversor.aspx

Para finalizar, lógicamente, debemos responder ¿en qué perfil entran los CPDs? Estos suelen identificarse con un perfil de inversor de riesgo CONSERVADOR si están avalados por una Sociedad de Garantía Recíproca o patrocinados. Dado que esto reduce sustancialmente la posibilidad de un impago.
Las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) son sociedades comerciales que tienen por objeto facilitar el acceso al crédito a las pequeñas y medianas empresas (PyMES), a través del otorgamiento de avales (Ley 24.467). Estas empresas se convierten en Socios Partícipes de las SGR –comprando acciones- con el objetivo de mejorar su acceso al crédito. Por otro lado, están los Socios Protectores (pueden ser personas físicas o jurídicas, públicas o privadas, nacionales) que aportan al capital social y conforman el fondo de riesgo, con el que estas sociedades garantizan el cumplimiento de las obligaciones asumidas. El mayor beneficio de los Socios Partícipes es impositivo.

La existencia de las SGR tiene varias ventajas entre las que se destacan una crediticia y una operativa. La ventaja crediticia es que al operar a través de una SGR las PyMEs pueden conseguir mejores tasas de financiamiento dado que el mercado ve la operación como menos riesgosa. La ventaja operativa, es que la presencia de la SGR estandariza el riesgo, lo que permite mayor liquidez y velocidad en las operaciones; los inversores solamente se preocupan por negociar la tasa para el período dado, y no tienen que esforzarse por entender el riesgo que implica invertir en cada cheque.
Estos cheques solo se pueden emitir a efectos de liquidar facturas de proveedores de existencia real. Generalmente, dichos proveedores son informados al mercado. Una vez que la empresa se encuentra listada, envía los cheques a la Caja de Valores S.A., donde deberá presentarse el beneficiario de los documentos a fin de endosarlos a favor de esta entidad depositaria para su exclusiva negociación posterior en el mercado. El agente con el cual elija operar le depositará en una cuenta comitente a nombre del beneficiario, los fondos resultantes de la negociación. La operatoria concluye con el vencimiento del plazo del cheque, momento en que el librador debe tener fondos suficientes a su orden, y así cumplir con el pago del documento que tendrá como beneficiario al inversor.
A diferencia del sistema patrocinado, el sistema avalado es exclusivo para PYMES quienes negocian, los cheques de su cartera (clientes/terceros) a través de una sociedad de garantía recíproca (SGR). Luego son enviados al mercado para su posterior negociación. De esta manera, ante cualquier dificultad de cobro del cheque, la SGR se transforma en el pagador, abonando el monto comprometido. El agente con el cual se realiza la operación depositará en una cuenta comitente a nombre del beneficiario, los fondos resultantes de la negociación realizada en el mercado para su disposición. Lógicamente, la operatoria concluye al vencimiento del plazo del cheque, momento en que el librador debe tener fondos suficientes a su orden y así cumplir con el pago del documento que tendrá como beneficiario al inversor.
Varias son las leyes y resoluciones que se adaptaron para la negociación de CPD en el mercado bursátil, empezando por la ley de cheques Nro. 24452. En cuanto a las resoluciones del mercado encontramos la de la CNV Nros. 14688 y 14689, y de la BCBA Nros. 2/2003 y 2/2006
Sobre el tratamiento impositivo del activo, recomendamos dirigirse a las páginas de la Comisión Nacional de Valores y las entidades de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, entre otras. También sugerimos consultar con su asesor contable.
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